viernes, 22 de febrero de 2013

Relato de 100 palabras

Cada mañana pasaba por la misma esquina. Allí había un bar, que desprendía olor a café y a pastas recién hechas. En el escalón de la entrada, un viejo ciego vendía lotería. No tenía suficiente dinero ni abrigo para protegerse del frío, aunque parecía feliz. Yo no le prestaba demasiada atención, tampoco entendía por qué seguía allí. El día en que dejé de verle era especialmente gélido. Pregunté en el bar pero nadie supo darme una respuesta. No la necesitaba. Sabía perfectamente que el viejo habría muerto de frío y soledad y que yo no había hecho nada para evitarlo.


Comentario de texto de una narración

Un cuento de reyes

Ignacio Aldecoa


relato

Comentario de texto 


Ignacio Aldecoa, el autor del relato, nació en Vitoria el 24 de Julio y murió en Madrid en Noviembre  de 1965. Es un escritor español, que cultivó la novela, el relato y la poesía. Su obra narrativa se encuentra dentro del corriente neorrealista, iniciado en España en la década de los cincuenta. El autor, describe el mundo de los desfavorecidos y los desamparados.

El tema que se trata, es ese precisamente, la vida de un hombre negro que sobrevive en la calle, haciendo fotografías a los turistas y vendiendo lo que puede.

En cuanto a la estructura externa, el texto está formado por seis párrafos y diferentes diálogos. La estructura interna, se divide en: planteamiento: presentación del protagonista y de su vida; nudo: situación desfavorable del personaje, ya que pasa hambre; desenlace: el protagonista es contratado por un hombre que le ofrece hacer de Rey negro en la cabalgata de Reyes por veinte duros. Éste acepta y cuando se encuentra a su amiga, silba orgulloso encima del caballo al escuchar que ella le piropea.

El punto de vista narrativo, se narra a través de un narrador externo. Cuenta la historia en tercera persona y es omnisciente, ya que lo sabe todo sobre el personaje. Pero también encontramos diálogos, en los que habla él mismo. Esto provoca que el lector se implique más en la lectura, haciéndose protagonista del relato.

Los personajes que forman parte de esta historia son: los protagonistas, Omicrón y Casilda y otros secundarios como el hombre que contrata a Omicrón: Rogelio Fernández, los turistas de la calle, y la mujer del metro que se mete cariñosamente con el protagonista. Por último, los padres y los niños que asisten a la cabalgata.
El protagonista, Omicrón Rodríguez, es un personaje redondo, ya que sabemos cómo es físicamente y deducimos cómo es psicológicamente, debido a su comportamiento. Omicrón es un hombre negro, muy feo. Vive por el Barrio de Vallecas en Madrid y ha llegado desde Almería. Trabaja por las calles vendiendo lo que puede y haciendo fotografías a los turistas. En ocasiones, no gana suficiente y pasa hambre. Es por eso que en el texto aparece la metáfora del escorpión, que le pica el estómago porque tiene hambre. Las mujeres del metro se meten con él muchas veces y se ríen de su nombre, pero él, que es muy bueno no se lo toma mal.
Casilda en cambio, es un personaje plano, ya que no sabemos nada de ella, solo que vende lotería, que siente simpatía hacia Omicrón.

El espacio en el que sucede la acción, se divide en dos: las calles, donde Omicrón hace fotografías a los turistas, cercano a la boca del metro y donde se encuentra con Casilda, su casa de Vallecas y por último, el otro lugar: la cafetería, donde va con Casilda tomar un café. No era un lugar demasiada higiénico, ya que hay cucarachas al lado de la cafetera. Es allí donde Omicrón conoce al hombre y le contrata para hacer de Rey negro.

El tiempo en el que sucede la acción es en los años cincuenta, la época del autor. Se puede deducir por la pobreza que hay en las calles y la falta de higiene de la cafetería. También se deduce por el uso de la peseta, ya que el hombre le ofrece a Omicrón veinte duros.

El relato empieza con presentando a Omicrón por las calles de Vallecas, pero hace un flash-back en el tiempo, ya que explica que el protagonista era de Almería y que llega a Madrid más tarde, subiendo con el mismo calor de esa comunidad autónoma. Durante el relato, se deduce que pasan unos cuantos días.

El estilo que usa el autor es el realismo anglosajón que adapta a la literatura española, de forma que el relato tiene la labor de impactar al lector con una experiencia realmente sentida y vivida, gracias a sus dotes de observador del comportamiento humano que caracteriza a Ignacio Aldecoa. Escoge a gente humilde como Omicrón, cuya vida cotidiana transmite una enorme tortura. Plasma con verdadera maestría la lucha por la superviviència diaria de las clases más desfavorecidas de Madrid en la posguerra.



Finalmente, el autor emplea sugerentes metáforas que potencian con gracia las anécdotas del relato. Algunos ejemplos serían: “el ojo negro”, que es el objetivo desde el que Omicrón saca las fotografías a los turistas y “el escorpión que le pica en el estómago”, simbolizando los pinchazos producidos por el hambre.