Ejercicio 4: Descripción de un proceso
Dormir
Antes de irte a dormir, tienes que ponerte tu pijama. A rayas, a cuadros, ancho, ajustado y sexy... a tu gusto y comodidad. Una vez te has puesto el pijama, destapa la cama y métete dentro. Según tus manías, te taparas o no, te acurrucarás, te abrazarás a la almohada, ocuparás todo el espacio, sacarás un pie por debajo de las mantas...
Cuando ya hayas conseguido tu postura perfecta y más cómoda, cerrarás los ojos e imaginarás algo que te produzca el sueño. Después, ya estarás dormido.
Pero nuestra mente, no descansa ni siquiera cuando dormimos, así que es posible que empieces a soñar. Depende del día, podrás soñar cosas bonitas, cosas inquietantes y que te producen miedo, o bien, cosas extrañas con personas que nunca imaginarias soñar. Pero es entonces, cuando todo se pone más interesante, y suena el despertador. ¡Hora de levantarse!
Cuando ya hayas conseguido tu postura perfecta y más cómoda, cerrarás los ojos e imaginarás algo que te produzca el sueño. Después, ya estarás dormido.
Pero nuestra mente, no descansa ni siquiera cuando dormimos, así que es posible que empieces a soñar. Depende del día, podrás soñar cosas bonitas, cosas inquietantes y que te producen miedo, o bien, cosas extrañas con personas que nunca imaginarias soñar. Pero es entonces, cuando todo se pone más interesante, y suena el despertador. ¡Hora de levantarse!



