Constantemente se hacen comparativas entre los sistemas educativos y los resultados académicos de algunos países nórdicos o escandinavos. Un ejemplo a seguir, Finlandia. Nadie le quita el mérito a este país, al contrario, hay que reconocérselo. Pero, ¿cómo es posible hacer comparaciones con un sistema educativo y unos alumnos como los nuestros, inmersos en un entorno y culturas totalmente opuestas a las de ese otro país? y, ¿cómo vamos a alcanzar los niveles educativos de estos ejemplos a seguir si con cada legislatura el gobierno moldea la educación con su ideología y sus propios intereses? Por lo tanto, antes de hacer comparaciones, hay que pensar en todos los factores a favor y en contra de cada posición.

No hay comentarios:
Publicar un comentario